martes, julio 17, 2007

EL MAR DE MIS TRISTEZAS




EL MAR DE MIS TRISTEZAS


Tristemente caminé por la playa a las 10 de la noche, llorando desconsolada y sola, sin saber encontrarle solución a mis problemas, fue terrible verme reflejada en esas olas locas que revientan fuertemente contra el malecón cuando sube la marea, cuando suben mis problemas, cuando pienso en ese mar en el que se está hundiendo el barco de mi vida.

Tantas veces me he enterrado en la arena para sentirme sepultada, para sentirme como muerta, sin embargo he estado tan viva, que al caminarme los cangrejos sobre la cara me he remitido y revivido momentos en los que he sido pisoteada y donde he sentido que han pasado sobre mí. Mis pensamientos están sumergidos en ese mar de olas fuertes, donde esos barcos que navegan de un lado al otro, son las decisiones del amor que no logro decidir, donde cada tiburón que existe refleja uno de mis miedos, donde cada pez que habita sin ser acechado son mis felicidades y donde cada bajo de coral son mis complejos.

Aquella noche que me comparé con el mar me di cuenta que estoy llena de tiburones, de muchos bajos de coral, de barcos navegantes que quieren colisionar, y de muy pocos peces coloridos que no se sienten acechados; si resumo mi vida en el mar, encuentro que soy tan profunda como él pero no tan variada, que soy tan capaz de hacer sentir felicidad a la gente, como de causar dolor.

Eran las 12 de medianoche y ya yo no sabía como había caminado tantos kilómetros sin sentirme fatigada, tenía la fuerza para caminar 800 kilómetros más, pero no tenía fortaleza para afrontar mis problemas. Escalé unas rocas y me tiré de clavado en esa agua tan fría, quise dejar de respirar bajo el agua, a ver si reencarnaba en un ser mas apreciado y valorado por los demás, pero no pude fui muy cobarde para lograrlo.

A todas estas eran la 1 de la madrugada y quise desahogarme gritando: “¡Quiero morir!”. En eso me tiré en la arena, volví a llorar, volví a enterrarme hasta el cuello, me volvieron a pasar los cangrejos, pero esta vez fue diferente, porque esta vez me di cuenta que eso no sirve de nada, tal vez los seres humanos tenemos que tropezar varias veces con la misma piedra para darnos cuenta de nuestro error; pero aunque hasta el sol de hoy sigo deprimida la mayor parte del tiempo, trato de afrontar mi problemas y poner a prueba mis debilidades, me gusta sentirme viva y muerta a la vez, son sentimientos encontrados que tal vez sólo yo entienda, pero vale la pena enterrarse en la arena para desahogar todo el dolor. ¿Por qué la playa? ¿Por qué la arena? Porque ese es el mar de mis tristezas.



Andrea González

1 comentario:

I߀® dijo...

Lei tu texto me pareció interesante pero cuando la gente usa ambientes e inventa situaciones para expresar una experiencia pues el texto solo vale para la persona y es que solo ella sabe realmente que cosa se está recreando, en que tiempo y en que lugar... de cualquier manera me parece interesante, tu forma de escribir es de libros, es porque lees, es lógico que adoptes tendencias y luego les pongas tu estilo, mentiría si te digo que lo haces mal, haces algo que da gusto leer para aquellos que adoran la lectura... no me voy a extender mucho más pero tampoco te voy a dejar esto sin decirte que a veces la vida pareciera no estar de nuestro lado pero bueno a veces lo bueno que te brinda está frente a ti y no lo ves, no insinuo nada, solo digo que antes de mirar el horizonte hay que mirar bien donde estas pisando... Espero dejarte conforme con este juego de palabras... sigue escribiendo hasta que tu pluma no de para más...