viernes, noviembre 09, 2007

AQUELLO QUE LLAMAMOS PAÍS (CONCIENCIA ESTUDIANTIL)

AQUELLO QUE LLAMAMOS PAÍS NO PUEDE SER NADA MÁS QUE UNA UBICACIÓN GEOGRÁFICA, TIENE QUE SER UN SENTIR NACIONAL, ALGO PATRIÓTICO, ALGO MORAL... PAÍS ES UNA PALABRA QUE ENVUELVE AL MUNDO, QUE ES NOTICIA, QUE ES IMPORTANTE... ENTONCES SI NOSOTROS SOMOS EL PAÍS, ES DECIR SOMOS IMPORTANES, SOMOS NOTICIA, SOMOS UNS ENTIR NACIONAL... ¿POR QUÉ LA MAYORÍA DE LOS ESTUDIANTES, QUE SOMOS EL FUTURO DE NUESTRO PAÍS VENEZUELA, NO TENEMOS UNA CONCIENCIA ESTUDIANTIL ACERCA DE LA SITUACIÓN ACTUAL DE LA NACIÓN? ¿POR QUÉ NO NOS ENSERIAMOS DE UNA VEZ POR TODAS Y PONEMOS NUETSRO CORAZÓN EN LO QUE DE VERDAD CREEMOS? ESTO VA MÁS ALLÁ DE LA POLÍTICA, ESTO YA SE TRATA DE REALIZARSE COMO SER HUMANO... ¿CÓMO PIENSAS TÚ SER EXITOSO EN LA VIDA SI NO ESTÁS COMPROMETIDO VERDADERAMENTE EN LO QUE CREES?

¿ACASO REALMENTE CREES EN VENEZUELA?

SI LA RESPUESTA ES SÍ, ENTONCES NO TE QUEDES SIN HACER NADA Y ESPERADO A QUE LOS DEMÁS LO HAGAN POR TÍ, MUESTRA TU CONVICCIÓN Y TUS GANAS DE HACERTE SENTIR, DE TU MISMO SENTIRTE ÚTIL, DEFIENDE LO QUE ES TUYO Y LO QUE ES DE TODOS.

SI LA RESPUESTA ES NO, LAMENTABLEMENTE DÉJAME DECIRTE QUE NO TIENES NADAQUE HACER EN MI PAÍS, MÚDATE SI NO ESTÁS DISPUESTO A LUCHAR POR UN PAÍS QUE ES MÁS QUE HISTORIA, QUE ES MÁS QUE BELLEZA NATURAL O RIQUEZA MINERAL... HUYE COMO UN COBARDE... VETE A ALGUNA DE ESAS TIERRAS EXTRANJERAS DESARROLLADAS PARA VER SI VAS A ENCONTRAR EL CALOR HUMANO QUE SÓLO EN TU PAÍS HAS DE ENCONTRAR... SEGURO ESTARÁS MEJOR ECONÓMICAMENTE... SI ESO ES LO ÚNICO QUE TE IMPORTA, ENTONCES LÁRGATE, NO TE QUIERO EN MI PAÍS, PORQUE VENEZUELA VALE Y MUCHO!

AHORA ESTUDIANTES, AQUELLO QUE LLAMAMOS PAÍS TIENE QUE SER NUESTRA META, QUE NO NO LOS QUITEN, ES INMENSAMENTE BELLO Y VALIOSO!

ESPERO A ALGUIEN LE HAYA SERVIDO PARA CAMBAIR SU MANERA DE PENSAR, PORQUE DE VERDAD DEJÉ PLASMADO MI CORAZÓN ENTRE ESTAS LÍNEAS... PAÍS=VENEZUELA NO HAY NADA EN ESTE MUNDO QUE LO IGUALE...

GRACIAS!

sábado, julio 28, 2007

TE ADMIRO Y LUEGO SIENTO


TE ADMIRO Y LUEGO SIENTO


Pequeño y gran aventurero,
Tú, el chico moreno viajero,
Con esa boca provocativa, deliciosa,
Quien te bese no sale airosa

Viéndote esos ojos chinos
Quisiera perderme en su inmensidad
Y en lo profundo de tu mirada
Jurarte lealtad

Lealtad de admirarte,
Lealtad de besarte,
De decirte al oído:
¿Oye quieres ser mi amante?

Y me dilapido en tus brazos…
¿Será que me aprestas fuerte contra tu pecho?
Es que te digo moreno, estoy que me quemo,
Este fuego intenso que llevo por dentro.

Y ese abdomen de hierro
En el que quisiera anidar
Lo mas dulces besos
Y lamidas que hay por dar

Acariciarte el pecho y hacer nudos de placer
Entre tu mano y tu lecho
Porque al momento del acercamiento
Ninguno querrá perder

Esos hombros que me provocan morder
Esos brazos que quiero roer
Esa espalda que quiero aruñar
Y ese trasero que no dejo de mirar

¿Y que pasa si involucro mis dientes en tu cabeza?
Te quito la pañoleta y me la pongo donde quieras
Tal vez se sentiría caliente en mi entrepierna
O capaz en mis nalgas es lo que quisieras

Luego te aruño de pies a cabeza,
Y me pierdo en la maleza de tu cabello,
Me restriego en tu espalda para ser
La vaquera y el pañuelo de tu cuello

Te quiero montar,
Sé mi caballo semental
Sé ese mafioso del viejo oeste
Que me quiere secuestrar

Derrochando sensualidad,
Me pones a pensar…
¿Qué dirían los diarios
ante semejante majestuosidad?

Es que acabo con tus brazos lo juro
Y solo pensar lo fuertes que están..
Sería mágico probar su fuerza.
Todo loco y lujurioso como un conjuro

Despacio, despacio, despacio
Dime tú como no enloquezco
Me desespero, por mi madre que muerdo
Rápido, rápido, te lo ruego

Finalmente muy cómodo tú,
Esperas ese regalo oral
Con tus brazos echados hacia atrás,
no te imaginas que vendrá

Y eso fue garganta profunda,
nada más que hablar,
me limpio los labios
y te vuelvo a montar…


PARA ARES ;)

ANDREA GONZÁLEZ

martes, julio 17, 2007

EL MAR DE MIS TRISTEZAS




EL MAR DE MIS TRISTEZAS


Tristemente caminé por la playa a las 10 de la noche, llorando desconsolada y sola, sin saber encontrarle solución a mis problemas, fue terrible verme reflejada en esas olas locas que revientan fuertemente contra el malecón cuando sube la marea, cuando suben mis problemas, cuando pienso en ese mar en el que se está hundiendo el barco de mi vida.

Tantas veces me he enterrado en la arena para sentirme sepultada, para sentirme como muerta, sin embargo he estado tan viva, que al caminarme los cangrejos sobre la cara me he remitido y revivido momentos en los que he sido pisoteada y donde he sentido que han pasado sobre mí. Mis pensamientos están sumergidos en ese mar de olas fuertes, donde esos barcos que navegan de un lado al otro, son las decisiones del amor que no logro decidir, donde cada tiburón que existe refleja uno de mis miedos, donde cada pez que habita sin ser acechado son mis felicidades y donde cada bajo de coral son mis complejos.

Aquella noche que me comparé con el mar me di cuenta que estoy llena de tiburones, de muchos bajos de coral, de barcos navegantes que quieren colisionar, y de muy pocos peces coloridos que no se sienten acechados; si resumo mi vida en el mar, encuentro que soy tan profunda como él pero no tan variada, que soy tan capaz de hacer sentir felicidad a la gente, como de causar dolor.

Eran las 12 de medianoche y ya yo no sabía como había caminado tantos kilómetros sin sentirme fatigada, tenía la fuerza para caminar 800 kilómetros más, pero no tenía fortaleza para afrontar mis problemas. Escalé unas rocas y me tiré de clavado en esa agua tan fría, quise dejar de respirar bajo el agua, a ver si reencarnaba en un ser mas apreciado y valorado por los demás, pero no pude fui muy cobarde para lograrlo.

A todas estas eran la 1 de la madrugada y quise desahogarme gritando: “¡Quiero morir!”. En eso me tiré en la arena, volví a llorar, volví a enterrarme hasta el cuello, me volvieron a pasar los cangrejos, pero esta vez fue diferente, porque esta vez me di cuenta que eso no sirve de nada, tal vez los seres humanos tenemos que tropezar varias veces con la misma piedra para darnos cuenta de nuestro error; pero aunque hasta el sol de hoy sigo deprimida la mayor parte del tiempo, trato de afrontar mi problemas y poner a prueba mis debilidades, me gusta sentirme viva y muerta a la vez, son sentimientos encontrados que tal vez sólo yo entienda, pero vale la pena enterrarse en la arena para desahogar todo el dolor. ¿Por qué la playa? ¿Por qué la arena? Porque ese es el mar de mis tristezas.



Andrea González

miércoles, junio 27, 2007

INESPERADAMENTE




Siguiendo un poco lo que es el poema de Buesa... pero a mi manera...


Inesperadamente tu cariño llega a mi vida,

hombre de ojos hondos y plenitud creciente,

como brota un retoño de una rama caída,

como en un río seco renace la corriente.


Llegas como las nubes, inesperadamente;

inesperadamente llegas como el verano,

para dejarme el peso de una alegría en la frente

y un fulgor de raíces profundas en mis manos.


Entonces dime si inesperadamente te recuerdo;

o empiezo a pensarte mas de lo debido,

inesperadamente te siento en todo momento,

y mas si estoy hablando contigo.


Inesperadamente te quiero querer,

inesperadamente me quiero olvidar,

del alrededor que me posee presa,

y me siento cautiva y no puedo respirar.


Pues inesperadamente conquístame,

inesperadamente abrázame,

inesperadamente sienteme,

pero deja que yo inesperadamente te bese!
ANDREA GONZÁLEZ

LLÉVAME AL ALTAR


Llévame Al Altar

Llévame y no precisamente vestida de novia, solos tú y yo; en aquella inmensidad de un suburbio espiritual. Con ansias y no de casarnos, sino de hacer lo que para muchos es pecado, ese acto tan perfecto que tanto es de mi agrado.

Sé que en la iglesia lo que más piden es piedad, pero yo te pido que sin piedad me desnudes y me empapes de placer, al recorrer con tus labios cada rincón y parte de mi cuerpo, que tus manos toquen y acaricien mis partes sensibles, que con tus dedos toques mi sexo y hagas que bajen lo fluidos que me hacen sentir en este lugar donde Dios será el único testigo. Dios y una niña, una inocente que está a punto de presenciar el pecado más grande así designado desde la edad media.

Sumisa y discreta ella está ahí, vestidita con una falda de blue jean y un top rojo carmín, con su celular en la mano, con esa mirada perdida, buscando refugio en aquel lugar que le enseñaron que era sagrado y que siempre estaría segura. Contempla el principio de aquella escena con gran asombro y curiosidad. La niña observa, la niña escucha.

No quiero que me hagas el amor, quiero que enloquezcas y me causes un dolor tan profundo que se convierta en satisfacción. Tampoco quiero que me respetes, hoy sólo veme como tu objeto sexual, que tus instintos animales sean los que te guíen al tomar mi cuerpo como si yo te perteneciese, quiero que lo hagas con ganas de devorarme pero a la vez sea divino, agresivo pero pausado, muerde, araña y acaricia deja que tus ideas mas oscuras se conviertan en tu imaginación. Quiero que tu mirada sea tan penetrante que me haga rezar, y en esos rezos sólo pediré ser tuya. Tuya, tuya al punto de formar parte de ti, de sentir lo que sientes, de hacer realidad lo que piensas, no solamente quiero ser tuya, quiero ser tu servidora, quiero ser tu hacendosa sexual.

Ante tanto salvajismo no vas a poder identificar lo que sientes, y cuando te percates de lo que sucede, será tanto el placer que no te va a importar que hasta el cura de la iglesia te proporcione ese sentir, suena a locura, suena a aberración sexual; pero a mí me huele a sexo, me huele a placer, me huele a ti y a mí, es un olor inexplicable que demuestra nuestro sentir, nuestro pedir y todo esto mientras yo me estimulo viéndote gemir.

A esta altura la niña está emocionada, ha estado observando algo que en doce años jamás había visto, trata de imitarme; ella se toca su senos bastantes desarrollados para su edad, hace que sus pezones se pongan duros, tiesos; se sube lentamente la falda, se estimula el clítoris con desenfreno y desesperación, sus hormonas en conjunto con su cuerpo le piden más, ella siente ese vació por dentro, se estremece de tanto tocarse, siente un éxtasis de otro mundo. Se descontrola y agarra su celular, lo chupa y se lo mete a la boca como yo lo hago contigo, y luego se lo va introduciendo poco a poco en sus adentros, ella está empapada al igual que yo, pero ella es virgen, su dolor es infernal, pero el placer que siente es diferente y atractivo para ella.

No sabes ni como sucedió, fue tan rápido todo; quedaste hipnotizado con mis besos, con mis caricias, con mi cuerpo, adoras tocarme, lamerme y morderme cada parte de mi sápido cuerpo, probar cada fluido de mi ser, ese néctar preciado que todos anhelan tener; pero ahí estamos el cura tú y yo, quien poco a poco fue olvidando aquellos principios eclesiásticos que rigen su vida y se dejo llevar por su instinto carnal que le aclamaba unirse y sentir los placeres sexuales que hacen que la vida de los hombres tenga sentido, estábamos a punto de experimentar una fantasía a los ojos de “DIOS”, una sensación de miedo e intriga que nos invade pero que nos excita.

Jamás pensaste que esto iba a suceder, tu y un cura proporcionándose placer en un lugar que a entender de todos es un lugar sagrado y amerita respeto, pero hoy nada es sagrado, hoy no existe el respeto entre una cosa u otra, todo es sencillo pero a la vez apoteósico.

Piensas que eres un hombre y debes detener tal acto, pues si no tu hombría se pondría en duda dejándote penetrar y satisfacer por un ser de tu misma sexualidad y además toda una santidad, pero es tanta la divinidad del momento que no hay orientación sexual que valga, porque tanto uno como el otro esta desorientado en tiempo y espacio, ya que es el placer y las hormonas quienes están dominando el momento, al sentir tanto placer desbordado en la atmósfera, tanto que si los santos hechos en yeso que adornan la iglesia tuviesen vida se unirían a tal orgía.

Quieres más, mueres por observarme al tocarme, tu corazón y tu orificio rectal se contraen y dilatan al son de tu respiración, al tono de mi gemido y al esbozo de mi grito sensorial. Todo se puede resumir en una mezcla de dolor y placer, de creer y no creer y de odiar y odiar más aún. Sí, odiar; ese sentimiento que nos lleva a lastimar al otro, lastimarlo de tal forma q nos pida a grito ser lastimado sin compasión, sin piedad alguna. A veces preferimos morir estimulando nuestros más débiles sentidos de manera libre y quizás vulgar, a vivir haciéndolo discretamente.

Yo confieso ante Dios Todopoderoso que he pecado mucho, por mi culpa, por mi culpa, por mi grandiosa culpa hoy estamos aquí, haciendo despertar nuestros sentidos sexuales y que sean ellos los que hagan que nuestras emociones hagan que olvidemos nuestras distinciones de ideologías religiosas al encontrarse una pareja de pecadores y un sacerdote en tal acto magistral para nosotros. También es cierto que nunca he sido muy religiosa, sin embargo antes tus estímulos y los azotes del cura, nombré entre gritos y gemidos todos los santos habidos y por haber.

Ver la imagen de Cristo crucificado es una tentación que me lleva a simular una crucifixión, en donde mi boca y mi órgano sexual son el destino de aquellos clavos. Esos clavos que intensifican el dolor al penetrarme, al estar en mí. Incrústenme sus escarpias, háganme suya, no se detengan a pensar si es suficiente, si es poco o si es demasiado, nunca hay excesivo placer.

La niña ya no siente dolor, sólo siente placer, emociones encontradas, deseos de seguir, pero siente una contracción vaginal que no puede explicarse, mucho placer, demasiadas sensaciones juntas, la niña queda exhausta, se chupa sus deditos mojaditos en sus propios fluido y siente que prueba el sabor de la victoria.

Grito, me desespero, enloquezco, me excito, me humedezco. Tomo el micrófono para exclamar sonidos que los exciten a ustedes dos cada vez más, y en eso la mirada del cura delata su petición, así que tú querido mío me arrebatas el micrófono y lo empapas en mi cáliz sagrado, ese fluido tan mojado, tan caliente que florece a partir de tus estimulaciones, penetraciones y sorbidas; para introducirlo en lo más profundo del sacerdote. Mientras yo te penetro con mi lengua muy cerca de tu punto G, si ese lugar tan mítico entre tus testículos y tu ano, ese tejido débil carnal al que no muchos están dispuestos a ceder como parte del ritual.

Cada rincón de la iglesia fue escenario de nuestra vil presentación. Noto un acto algo extraño pero que luego comprendí. Ambos me cargaron hasta ponerme sobre la copa donde usualmente va el vino. Los dos proceden a penetrar mis dos fuentes placenteras inferiores a la vez; logrando así que acabara sobre la singular copita, mientras ustedes lo hacían simultáneamente en ella también. Luego propongo un brindis por el éxito de la noche; donde los tres fuimos para uno y esta copa para los tres. ¡Salud!
ANDREA GONZÁLEZ